Aunque para muchos el nombre de Benny Mardones puede no resultar familiar, basta con escuchar su éxito “Into the night” para activar la memoria colectiva de varias generaciones. El tema, lanzado en los años 80, se convirtió en un fenómeno radial en Estados Unidos, Chile y otros países, consolidándose como uno de los clásicos de la época.
Detrás de ese hit estaba Rubén Armand “Benny” Mardones, un cantante con raíces chilenas cuya historia personal cruza continentes, guerras y una inesperada conexión con uno de los episodios más decisivos del siglo XX.
Un origen marcado por la guerra
La historia del artista está profundamente ligada a su padre, Rubén Mardones Vignes, un chileno que decidió dejar su país en medio de la incertidumbre global. En 1940, tras el llamado del general Charles de Gaulle para defender a Francia durante la Segunda Guerra Mundial, se unió a las fuerzas que buscaban liberar al país europeo.
Según relató el propio cantante, su padre “quería que su vida fuera como una película”, una motivación que lo llevó a combatir, resultar herido y posteriormente emigrar a Estados Unidos tras el fin del conflicto.
Ya instalado en ese país, Mardones padre intentó ingresar a la Universidad de Columbia, pero terminó vinculándose al mundo artístico. Fue en una academia de baile donde conoció a su futura esposa, Betty Smith, y también coincidió con el legendario bailarín Fred Astaire.
Una infancia marcada por la ausencia
La familia se trasladó a Cleveland, Ohio, donde nacieron sus hijos, pero la relación de pareja terminó poco después. El padre de Benny desapareció de su vida durante años, y el reencuentro no ocurriría hasta que el cantante tenía 22 años, en una historia que él mismo describió como casi accidental.
Durante ese período, el joven Mardones creció entre distintas ciudades, mientras intentaba reconstruir el vínculo con su origen. Años más tarde recordaría: “Aunque no crecí a su lado, fue un padre maravilloso. Todavía lo extraño mucho”.
De la guerra a la música
Siguiendo un camino similar al de su padre, Mardones también vivió la experiencia bélica al participar en la guerra de Vietnam, un episodio del que habló poco públicamente.
Tras su regreso, se estableció en Nueva York, donde comenzó a abrirse paso en la industria musical. Allí conoció a Joel Diamond, entonces vinculado a CBS, quien impulsó su carrera como compositor junto a Alan Miles.
En esos años, sus canciones eran interpretadas por otros artistas, hasta que una recomendación del ejecutivo Tommy Mottola cambió su rumbo: debía cantar sus propios temas.
El nacimiento de un éxito global
Luego de varios intentos fallidos y cambios de identidad artística, Mardones lanzó su carrera como solista. El punto de inflexión llegó con “Into the Night”, compuesta junto a Robert Tepper.
La canción, que comienza con la frase “She’s just sixteen years old…”, generó controversia por su letra, interpretada por algunos como inapropiada. Sin embargo, el propio artista aclaró que estaba inspirada en una historia real.
Según explicó, el tema surgió a partir de Heidi, una adolescente vecina a quien ayudaba económicamente tras el abandono de su padre. En una entrevista recordó: “Le di trabajo, la ayudaba, y su historia me inspiró profundamente”.
En otra ocasión detalló el proceso creativo: “Pensé en lo que su familia había vivido y escribí desde ese dolor”.
La polémica obligó a su sello, Polydor Records, a enviar miles de cartas a emisoras explicando el contexto de la canción. Lejos de perjudicarlo, esto impulsó su difusión y la convirtió en un éxito rotundo.
Un fenómeno de los años 80
El tema alcanzó una enorme popularidad, posicionándose entre las canciones más escuchadas de la década. Incluso tuvo un resurgimiento en 1989, reafirmando su impacto.
A pesar de ese logro, Mardones no logró replicar el mismo nivel de éxito, siendo catalogado como un “one hit wonder”. Sin embargo, se mantuvo activo en la música durante décadas.
Luces, sombras y su vínculo con Chile
La vida del cantante también estuvo marcada por excesos, en línea con la cultura del rock de los años 80. No obstante, en 1985, el nacimiento de su hijo marcó un punto de inflexión personal.
A lo largo de su vida, mantuvo un vínculo emocional con Chile, país que nunca visitó, pero que sentía cercano por sus raíces familiares. En distintas entrevistas expresó su deseo de viajar y aseguró que al hacerlo “sentiría que estaba en casa”.
El final de una historia singular
El padre del artista falleció en 2010, un golpe que Mardones describió con pesar: “Cuando murió, me rompió el corazón”, declaró en ese entonces.
Finalmente, Benny Mardones murió en 2020, a los 73 años, tras complicaciones asociadas al enfermedad de Parkinson, diagnosticado dos décadas antes.
Su legado permanece ligado a una canción que, más allá de la polémica, logró instalarse como un ícono de los años 80 y como una muestra de cómo una historia personal puede trascender fronteras.
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