Un fallo judicial emitido en Los Ángeles, Estados Unidos, este miércoles, podría marcar un precedente en el creciente debate sobre el impacto de las redes sociales en menores de edad.
El Tribunal Superior de Los Ángeles determinó que las plataformas Meta —propietaria de Instagram y Facebook— y YouTube, perteneciente a Google, causaron perjuicios a una joven usuaria debido a los diseños considerados “adictivos” de sus aplicaciones. Según la resolución, estas características habrían contribuido a afectar su salud mental.
Como resultado, ambas compañías deberán pagar una indemnización total de US$3 millones por concepto de daños morales y perjuicios económicos. El fallo establece que Meta asumirá el 70% del monto, mientras que YouTube cubrirá el 30% restante.
De acuerdo con el medio The New York Times, la sentencia valida la idea de que las redes sociales pueden generar “daños personales”, abriendo la puerta a nuevas interpretaciones legales sobre la responsabilidad de estas plataformas.
Aunque aún es temprano para dimensionar el alcance de este veredicto, expertos consideran que podría influir en la creciente ola de demandas contra empresas tecnológicas. Estas acciones judiciales buscan demostrar que las plataformas fueron diseñadas deliberadamente para generar dependencia, especialmente en menores, pese a los riesgos asociados a su bienestar psicológico.
El caso contra las plataformas
La demanda fue interpuesta por una joven de 20 años, identificada como KGM, quien acusó a las compañías de desarrollar sistemas comparables a “cigarrillos o casinos digitales”.
Según el testimonio, funciones como el desplazamiento infinito y los algoritmos de recomendación habrían contribuido a problemas de ansiedad y depresión. Este tipo de argumentos ha cobrado fuerza en los últimos años, en medio de un contexto donde grandes empresas tecnológicas enfrentan crecientes cuestionamientos.
Ya a comienzos de 2026, figuras como Mark Zuckerberg y compañías como Meta, junto a otras plataformas como TikTok, YouTube y Snap, se preparaban para una serie de litigios que algunos analistas comparan con los juicios contra la industria tabacalera en la década de los 90.
Hasta ahora, las empresas se han respaldado en la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, normativa que limita su responsabilidad sobre los contenidos generados por los usuarios. Sin embargo, los demandantes han modificado su estrategia legal, enfocándose en cuestionar el diseño y funcionamiento interno de las aplicaciones.
Contexto de otros fallos
Este caso se suma a otro precedente reciente en Nuevo México, donde un jurado falló en contra de Meta en una causa impulsada por la fiscalía estatal. En esa instancia, la empresa fue obligada a pagar US$375 millones por no proteger adecuadamente a menores frente a posibles depredadores en sus plataformas.
Ambos fallos reflejan un cambio en la forma en que la justicia aborda la responsabilidad de las redes sociales, en un escenario donde crece la presión por regular su impacto, especialmente en niños y adolescentes.
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