WASHINGTON / LA HABANA – La relación bilateral entre Estados Unidos y Cuba ha entrado en una nueva fase de ambigüedad diplomática. En las últimas horas, el presidente Donald Trump ha vuelto a sacudir el tablero geopolítico al mencionar la existencia de posibles contactos con la isla caribeña, una afirmación que ha sido recibida con escepticismo y desmentidos categóricos por parte del gobierno de Miguel Díaz-Canel.

Trump y la «posibilidad de acuerdos»

Durante una reciente comparecencia, Trump sugirió que su administración está abierta a evaluar la situación con Cuba, dejando entrever que se han producido acercamientos discretos. «Estamos viendo qué sucede, hay movimientos interesantes», afirmó el mandatario, sin ofrecer detalles sobre la naturaleza de dichas conversaciones o si implican una relajación de las sanciones económicas.

Estas declaraciones han generado sorpresa, dado el enfoque de «presión máxima» que caracterizó su gestión previa y el endurecimiento del embargo en años recientes.

La Habana niega canales oficiales

La respuesta desde La Habana no se hizo esperar. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, a través de sus canales oficiales y el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), aseguró que no existen conversaciones formales ni canales de comunicación establecidos con el equipo de Trump en este momento.

Fuentes del gobierno cubano reiteran que cualquier diálogo debe basarse en el «respeto mutuo y la soberanía», condicionando cualquier avance al levantamiento de las restricciones que asfixian la economía de la isla.

El llamado del Papa León XIV: Un puente hacia la paz

Ante el aumento de la retórica y la confusión diplomática, el Papa León XIV ha alzado su voz desde el Vaticano. En un comunicado oficial, el Sumo Pontífice instó a ambos líderes a abandonar la confrontación y buscar vías de entendimiento que beneficien, por encima de todo, a la población civil.

«La paz se construye con valentía y diálogo. Exhortamos a las naciones de Estados Unidos y Cuba a sentarse a la mesa con espíritu de fraternidad», expresó el Papa, posicionándose nuevamente como un mediador moral en el conflicto.