El rodaje de La profecía no solo dio origen a uno de los clásicos más inquietantes del cine de terror, sino también a una serie de hechos que, con el tiempo, alimentarían la teoría de una supuesta “maldición” vinculada a la película.

Un guion nacido entre dudas y presión

El proyecto comenzó con el guionista David Seltzer, quien se sumergió en textos sobre el demonio dentro de la tradición cristiana, incluyendo la figura de Belzebú. Pese a lo atractivo del concepto, el escritor no estaba convencido de desarrollar la historia.

En declaraciones a la BBC, explicó el motivo real que lo llevó a aceptar: “Y me explicó que si lo rechazaba, iba a pedirme el dinero de vuelta mucho más rápido”.

Tras un año de trabajo, el guion quedó listo y pasó a manos del director Richard Donner. La producción avanzó con la elección de Gregory Peck como el embajador Robert Thorn y Lee Remick como su esposa. El papel del niño Damien fue otorgado a Harvey Spencer Stephens, tras un casting de más de 500 niños.

Rayos en cadena durante el rodaje de 1975

La filmación comenzó en 1975, y casi de inmediato ocurrieron una serie de incidentes que marcarían la reputación del proyecto.

Mientras viajaba hacia Londres, el avión de Gregory Peck fue impactado por un rayo. Aunque el fenómeno no es imposible, la situación se volvió inquietante cuando el productor ejecutivo Mace Neufeld vivió la misma experiencia en otro vuelo rumbo al Reino Unido.

El propio David Seltzer también fue pasajero de una aeronave alcanzada por un rayo. Neufeld describió el episodio como “los cinco minutos más aterradores” de su vida.

Los incidentes no terminaron ahí: en Roma, un miembro del equipo estuvo a punto de ser alcanzado por un rayo. Ante esta seguidilla de ঘটনос, el productor Harvey Bernhard comenzó a llevar una cruz como protección y afirmó: “el diablo estaba trabajando”.

Un accidente aéreo evitado por poco

Uno de los episodios más impactantes ocurrió cuando la producción organizó un vuelo privado para trasladar a Gregory Peck a Israel.

El viaje fue cancelado a último momento por problemas logísticos. Al día siguiente, el avión se estrelló tras impactar con una bandada de aves. El accidente dejó víctimas fatales tanto entre los pasajeros como en tierra, donde un vehículo fue alcanzado por la aeronave.

Bombas en Londres en plena tensión política

En el contexto de los atentados del IRA en los años 70, el equipo de la película también vivió situaciones cercanas a la tragedia.

Gregory Peck y Mace Neufeld tenían una reserva en un restaurante de Londres, pero la cancelaron a última hora. Al día siguiente, el lugar fue destruido por una explosión.

Poco después, el director Richard Donner se hospedó en un hotel que también fue blanco de un atentado. El cineasta había salido del lugar antes de que ocurriera la explosión, evitando así resultar herido.

Animales agresivos en el set

Durante la filmación, los animales utilizados en distintas escenas protagonizaron episodios inquietantes.

Los rottweilers empleados como “sabuesos infernales” mostraron una agresividad inesperada, atacando incluso a sus entrenadores. En una escena de acción, uno de los perros hirió al doble Terry Walsh, a pesar de las medidas de seguridad.

Otro momento crítico ocurrió durante la escena de los babuinos. Para provocar una reacción, se colocó un macho alfa cerca del vehículo donde se encontraban Lee Remick y el joven actor. La reacción fue tan violenta que el miedo de la actriz en pantalla fue completamente real.

La tragedia posterior al estreno en 1976

El episodio más escalofriante relacionado con la producción ocurrió después del estreno de la película en 1976.

La asistente Liz Moore, colaboradora del experto en efectos especiales John Richardson, murió en un accidente en Países Bajos.

El hecho ocurrió el viernes 13 de agosto de 1976, cuando un objeto impactó el automóvil en el que viajaban, provocando la decapitación de Moore.

El detalle que más alimentó la leyenda fue la similitud con una escena de la película, en la que el personaje interpretado por David Warner muere decapitado por un panel de vidrio.

Una leyenda que perdura

A pesar de la acumulación de ঘটনোস, muchos especialistas consideran que estos hechos pueden explicarse como coincidencias dentro de una producción internacional compleja y en un contexto histórico convulso.

Sin embargo, para el público y los aficionados al terror, La profecía sigue siendo uno de los casos más emblemáticos donde la línea entre la ficción y la realidad parece desdibujarse, alimentando hasta hoy la inquietante pregunta: ¿simple casualidad o algo más oscuro?

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