Por Redacción Música & Retro | 17 de febrero de 2026
Era 1998 y el rock en español vivía su auge. Mientras la mayoría de las bandas buscaban replicar el sonido del «rock latino» clásico, los chilenos de La Ley decidieron mirar hacia el futuro. Hoy, 17 de febrero, se cumplen 28 años del lanzamiento de Vértigo, el álbum que marcó el quiebre definitivo de la banda con su pasado y los consolidó como vanguardistas en el continente.
Un salto al vacío electrónico
Tras el éxito masivo de Invisible (1995), la banda compuesta entonces por Beto Cuevas, Pedro Frugone, Mauricio Clavería y Luciano Rojas (quien dejaría el grupo poco después), se trasladó a Nueva York. Bajo la producción de Humberto Gatica, decidieron endurecer su sonido, incorporando elementos del industrial, techno y la estética cyberpunk que comenzaba a permear la cultura pop de finales de los 90.
El resultado fue un disco oscuro, acelerado y sofisticado. Temas como «Fotofobia», con su video de estética matrix, y la atmosférica «Vi», mostraron a una banda que no temía incomodar a sus propios fans para evolucionar.
¿Por qué «Vértigo» es un hito?
En su momento, la crítica fue mixta. Muchos no entendieron por qué La Ley abandonaba la fórmula radial de «El Duelo». Sin embargo, casi tres décadas después, el análisis es unánime: Vértigo fue un disco adelantado a su época.
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Innovación Sonora: Fue uno de los primeros discos latinos masivos en usar loops y secuencias electrónicas como base estructural, no solo como adorno.
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Estética Visual: La dirección de arte del álbum definió la imagen de «rockstar sofisticado» que Beto Cuevas mantendría por años.
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El puente hacia el Grammy: Aunque comercialmente vendió menos que su predecesor, la madurez sonora de Vértigo pavimentó el camino para Uno (2000), el álbum que finalmente les daría el Grammy estadounidense.
Hoy, al escuchar tracks como «Tanta Ciudad» o «Sed», el sonido sigue sintiéndose fresco, probando que el riesgo artístico que tomó la banda hace 28 años valió totalmente la pena.




