En plena recta final del franquismo, cuando el contexto político y social en España parecía poco propicio para apuestas artísticas disruptivas, Camilo Sesto sorprendió al asumir uno de los mayores riesgos de su carrera: protagonizar y financiar la adaptación española del musical “Jesucristo Superstar”.
El montaje se estrenó el 6 de noviembre de 1975 en España, apenas dos semanas antes de la muerte del dictador Francisco Franco, en un clima marcado por tensiones políticas y conservadurismo cultural. Contra todo pronóstico, la producción no solo salió adelante, sino que se transformó en un hito del teatro musical en el mundo hispanohablante.
La obra original, titulada “Jesus Christ Superstar”, fue creada por Andrew Lloyd Webber (música) y Tim Rice (letras), quienes buscaron ofrecer una visión más humana de los últimos días de Jesús. Inspirado en una línea de la canción “With God on Our Side” de Bob Dylan, Rice explicó años después: “You’ll have to decide whether Judas Iscariot had God on his side”.
El enfoque narrativo —centrado en la relación entre Jesús y Judas— generó controversia desde su concepción. “En los Evangelios, Judas es solo una figura caricaturizada… Pero, sin Judas, no habría historia cristiana”, afirmó Tim Rice en una entrevista con The Telegraph en 2021. Por su parte, Andrew Lloyd Webber añadió: “Jesús era a la vez hombre y Dios, por lo que tendría defectos humanos y dudas”.
La producción debutó originalmente en Broadway el 12 de octubre de 1971, y posteriormente se convirtió en un fenómeno internacional, con una adaptación cinematográfica estrenada en 1973. En ella participaron actores como Ted Neely, Carl Anderson y Yvonne Elliman, mientras que la banda sonora fue nominada al Premio Oscar en 1974, incluyendo al músico chileno Herbert W. Spencer.
Tras ver una función en Londres, Camilo Sesto quedó profundamente impactado. Según la guionista Tatiana Rodríguez, “realmente se enamoró de la obra y el objetivo de traer el musical a España se convirtió en un motivo de vivir”.
A pesar de las dudas de la industria —que cuestionaba su capacidad para afrontar una ópera rock— el artista siguió adelante. Incluso su propia discográfica se mostró escéptica. “Su carrera, decían, se iba a hundir”, recordó Rodríguez.
Lejos de retroceder, Sesto apostó todo: “Fue muy arriesgado mi propio empeño… fue únicamente mi propio bolsillo quien sufragó los gastos”, declaró el cantante en el libro Jesucristo Superstar Ópera Rock: La pasión de Camilo Sesto. Se estima que la inversión superó los 17 millones de euros.
El estreno fue un éxito inmediato en crítica, aunque inicialmente afectado por presiones de sectores conservadores que intentaron boicotear la obra. Sin embargo, tras la muerte de Francisco Franco, la asistencia aumentó notablemente y el musical se consolidó como un fenómeno cultural.
La puesta en escena permaneció en cartelera durante cuatro meses, y marcó un punto de inflexión tanto en la industria teatral como en la carrera del artista. “Fue entrar en la España en color”, afirmó Rodríguez, subrayando el impacto simbólico del montaje.
Además, el musical impulsó la proyección internacional de Camilo Sesto, quien continuó interpretando el tema “Getsemaní” en sus conciertos, convirtiéndolo en uno de los momentos más celebrados por el público.
Con el paso del tiempo, la producción española de “Jesucristo Superstar” se consolidó como un referente histórico, no solo por su audacia artística, sino por haber desafiado las normas en uno de los momentos más complejos de la historia reciente de España.
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