Lo que debía ser una reunión clave para avanzar en el traspaso de mando terminó en un quiebre público entre el Presidente Gabriel Boric y el mandatario electo José Antonio Kast. El motivo: la controversia en torno al proyecto de cable submarino que busca conectar Hong Kong con la Región de Valparaíso, y las presuntas advertencias de Estados Unidos sobre la iniciativa.
La cita, que se extendió por menos de 25 minutos, se desarrolló la mañana del martes en el despacho presidencial. Mientras ministros salientes y futuras autoridades aguardaban en el Salón Amarillo, ambos líderes salieron abruptamente de la oficina, evidenciando el fracaso del encuentro.
El punto de quiebre
De acuerdo con asistentes, el momento crítico se produjo cuando Boric ingresó al salón y afirmó con tono firme: “El presidente electo me ha dicho que me retracte, pero yo no lo voy a hacer”. Acto seguido, explicó que durante una llamada telefónica realizada el 18 de febrero había informado a Kast sobre el cable y las advertencias provenientes de Washington.
Kast respondió que efectivamente existió esa comunicación, pero sostuvo que no recibió detalles suficientes. “Efectivamente hablamos, pero él no me entregó pormenores”, señaló ante sus futuros ministros, antes de anunciar: “No podemos seguir con la reunión, nos vamos”. Tras ello, abandonó el palacio sin declaraciones a la prensa.
Una polémica que venía escalando
El conflicto se arrastraba desde el lunes, cuando Boric reveló en una entrevista televisiva que había informado previamente a Kast sobre las presiones internacionales vinculadas al proyecto. Desde el equipo del presidente electo, el futuro ministro del Interior, Claudio Alvarado, negó esa versión y aseguró que “nunca” se entregó información específica sobre el tema.
La iniciativa del cable —que el Ejecutivo firmó mediante decreto y luego dejó sin efecto— generó incomodidad diplomática debido a la reacción de Estados Unidos, uno de los principales socios comerciales de Chile. El proyecto también involucra intereses estratégicos en el contexto de la disputa tecnológica global.
Versiones contrapuestas
Tras la fallida reunión, Boric ofreció un punto de prensa. A las 8.23 horas, acompañado de sus ministros, declaró: “Dada la controversia que desgraciadamente se ha generado, tengo el deber de dar cuenta específica de la sucesión de los hechos”.
El Mandatario afirmó que el 18 de febrero llamó a Kast para advertirle que se habían recibido “amenazas por parte de Estados Unidos” y que, por tratarse de una decisión geopolíticamente sensible, debía abordarse entre ambas administraciones. Además, agregó que intentó comunicarse nuevamente desde Rapa Nui, pero que no obtuvo respuesta. “No por problemas de comunicación, sino por falta de voluntad de la contraparte”, sostuvo.
Más tarde, a las 11.00 horas, Kast entregó su versión. Reconoció la llamada, pero indicó que solo se le “esbozó una situación compleja” sin mayores antecedentes. Según el líder republicano, en el encuentro privado solicitó una aclaración pública de los dichos presidenciales y, al no obtenerla, decidió dar por terminado el proceso de traspaso.
“Le ponemos término al proceso porque no confiamos en la información que se nos está entregando”, afirmó.
Consecuencias políticas
El mandatario electo anunció que su futuro jefe de asesores, Alejandro Irarrázaval, encabezará una “fuerza de tarea conjunta” para iniciar una auditoría general del Estado una vez asumido el nuevo gobierno.
Desde el Ejecutivo saliente, en tanto, rechazaron las acusaciones. El ministro del Interior, Álvaro Elizalde, respaldó la versión presidencial, mientras que el canciller Alberto van Klaveren aseguró que en la reunión bilateral con su sucesor se revisaron todos los asuntos relevantes de política exterior.
En el oficialismo calificaron como “inédita” la suspensión del traspaso de mando, tradición considerada parte de la institucionalidad republicana. En el entorno de Kast, sin embargo, defienden la medida y sostienen que existían antecedentes de “información inexacta” en distintas áreas.
Un cierre con reproches cruzados
Horas después, Boric utilizó su cuenta en X para reiterar su disposición a continuar el proceso hasta el 11 de marzo, fecha del cambio de mando. “Mi palabra es que ha existido plena disposición para un traspaso transparente e impecable”, enfatizó.
El episodio deja en evidencia el deterioro del vínculo entre ambas administraciones en un momento clave para la continuidad institucional, y abre un nuevo capítulo de tensión política en la recta final del actual gobierno.
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