Un llamado a las iglesias a abrir su corazón a la inclusión

UNT TEA nace directamente en el corazón de Dios, quien depositó una profunda necesidad en el alma de una madre y, a través de su palabra, confirmó que lo que comenzó como una carga personal tenía un propósito supremo.

Esta iniciativa surge al observar la realidad de muchas familias con niños dentro del espectro autista (TEA). Ellas no solo buscan un espacio físico adaptado, sino un entorno donde puedan ser comprendidas, recibidas con amor y fortalecidas en el Señor. Lamentablemente, muchas de estas familias han tenido que alejarse de la vida comunitaria por no encontrar lugares donde sus hijos se sientan seguros y verdaderamente integrados.

Así es como toma forma la Sala Neurodivergente de ICTUE Lampa, un lugar donde la enseñanza de la Palabra de Dios se adapta con sensibilidad a las necesidades de los niños, abrazando al mismo tiempo el corazón de cada familia.

Más que un espacio: un cambio de corazón

El propósito de UNT TEA va mucho más allá de acondicionar una habitación. Se trata de preparar el corazón de toda la iglesia para recibir a quienes con frecuencia no han hallado un lugar. Creemos firmemente que Dios está haciendo un llamado a sus congregaciones para mirar con empatía, sensibilidad y amor a las familias de la comunidad autista.

Detrás de cada niño hay un hogar que anhela sentirse parte de la casa de Dios. Nuestro deseo es que la experiencia en ICTUE Lampa sirva de inspiración para que muchas otras iglesias abran sus puertas y sus corazones.

De la necesidad al propósito

Hoy somos testigos de cómo Dios transforma las dificultades y necesidades en un propósito claro, convirtiendo las vivencias difíciles en testimonios que bendicen a otros. Lo que comenzó en el corazón de Dios y fue sembrado en una madre, hoy busca germinar en el seno de la comunidad cristiana.

Anhelamos que UNT TEA trascienda las paredes de un templo y se convierta en el inicio de un movimiento de corazones dispuestos a amar, servir e incluir.

Todo sea para la gloria de Dios.

Escrito por:

Ivana Ávalos y Andrea Labra

Madres y servidoras de la Sala Neurodivergente de ICTUE Lampa